• Hasta siempre, 2018

    El reloj se paró para mí a las 4 de la tarde del 23 de enero. En ese instante, perdí la inocencia, la ilusión, la fe. Ahí sólo quería que acabase el año, que el tiempo volase, confiando en que el calendario me diese las razones para seguir creyendo. Tenía que haber sido el mejor año de mi vida y comenzaba feroz, arrasando todo…   Los brazos vacíos, la cuna vacía, el corazón vacío. Todo vacío. Volver a la casilla de salida y empezar a recorrer de nuevo el camino.   Y ahora que ha pasado el tiempo que deseaba que pasara, se me antojan increíbles las batallas libradas, las…

  • Aprender a caminar de nuevo

    Posiblemente, es la metáfora más acertada, la que mejor describe esta época, con la que me siento más identificada. Aprender a ponerte de pie y, después, conseguir mantener el equilibrio. Tambaleándote, sintiéndote en la cuerda floja. Conseguirlo y, entonces, dar el paso. Y que ese paso sea más difícil que el primero que diste en tu vida, cuando lo fácil era gatear. También ahora quieres gatear. Agacharte, no tener que levantarte, pero lo piensas sabiendo que lo tienes que hacer. Yo era una mujer con herramientas personales suficientes, conseguidas en su mayoría en mi etapa de adulta, a golpe de terapia, y lo había perdido todo. Me había preparado a…

  • Yo no aborté, yo parí a mi hijo

      Con conciencia plena, con desesperación. Tras muchas horas de inducción, con contracciones, con dolor.   Parí a mi hijo a pesar de que deseaba una cesárea. Lo parí, tras muchos argumentos a favor del parto, después de que la matrona me diera un consejo vital: “a tu hijo lo vas a llevar contigo toda tu vida, pero no necesitabas una cicatriz que te recuerde lo que ha pasado cada vez que te mires al espejo”. Y parí, descubriendo que el dolor que más duele es el del alma. Con la seguridad que me dio mi ginecólogo, que me facilitó el camino. Que me ayudó a sentirme capaz, a ser…

  • Cómo me despedí de mi hijo

    Uriel se marchó el día 23 de enero, nació el 24 y lo despedimos el día 16 de junio. Nunca me ha gustado la palabra despedida porque no logro encontrarle un sentido positivo, me trae nostalgia y tristeza, pero tras muchas semanas dándole vueltas decidí junto con mi psicóloga que era buena idea hacer algo bonito con sus cenizas.   En su momento, no me sentí capaz de ir yo a por ellas y se ocuparon mi hermano y mi cuñada, y en su casa se quedaron hasta que estuve preparada para afrontar ese momento. La frase “las cenizas de Uriel” era devastadora. Cruel. Injusta. Y me partía por la…

  • ¿Qué decirle a una mujer que acaba de perder a su hijo?

    A veces, ante la tragedia, enmudecemos. Las lágrimas de los demás nos inundan y no sabemos cómo reaccionar. Reconocernos a nosotros mismos que no somos infalibles y que no siempre disponemos de la palabra perfecta nos puede ayudar para perder el miedo a hablar. La mayoría de las veces no tenemos en nuestra mano la solución a los problemas de los demás, pero algo podemos hacer para consolar.   Hace poco, una chica me preguntaba qué le podía decir a su amiga, que acababa de perder a su hijo en las mismas circunstancias que las mías. Le conté que a mí me vino bien saber que tenía gente en la…

  • Este año voy a celebrar el Día de Los Muertos

    Suena dantesco y terrorífico. Sobre todo, porque el fallecido más reciente que tengo y el que más me duele es mi hijo. Pero tiene una explicación.   En el segundo post os contaba que me costó mucho decir la palabra “muerto” para aplicársela a Uriel. Es fría, fea, cruel, injusta, sangrante, una traición. Pero dentro de mi duelo, que aún no ha acabado, entendí que era importante poder llamar a las cosas por su nombre para no evitar. Esto lo he aprendido este tiempo en terapia. Y yo no quiero evitar. Quiero enfrentarme a lo que ha pasado y es lo que estoy haciendo, con todos mis recursos. Así que…

  • Carta a mi bebé estrella

    Querido hijo, mi niño, mi Uriel. Hoy habrías cumplido nueve meses y cuánta falta nos haces. Cómo es la vida: nueve meses tú dentro de mí convirtiéndote en una persona y ahora nueve meses yo fuera sin ti convirtiéndome en otra. Creo que quizá a estas alturas estarías gateando por la casa, mientras aprendías a ponerte de pie y a caminar. En cambio, fui yo la que tuvo que aprender eso de nuevo… Tal vez ya irías a la guardería y yo viviría sorteando los imprevistos diarios para llegar a tiempo a recogerte. Soñé tanto durante el embarazo que creo que no nos cabían tantos sueños en una vida. La casa sigue…

  • ¿Cómo sobrevivir a que tu hijo muera dentro de ti?

    El 23 de enero, cuando me comunicaron que el corazón de Uriel no latía, yo tampoco lo sabía. Qué ironías, la mañana de antes había estado en monitores y la matrona me dijo que su corazón galopaba como el de un caballo. Después, ella me acompañó en el parto y me confesó que cuando le contaron que había ingresado porque mi bebé había muerto no se lo podía creer… Tampoco mi ginecólogo, el doctor Duárez, de la Fundación Jiménez Díaz. Había estado en revisión con él unas horas antes, la tarde anterior. Esperábamos vernos las caras otra vez cuando Uriel decidiese salir al mundo, pero no fue así…Vuelvo al tema…

  • Tengo una estrella. Un bebé estrella.

    Que nació y murió dentro de mí. Al que no pude acunar y que se fue antes de poder tocarlo. Nos conocimos en el hospital, en una visita a mi ginecólogo. Le miré y me enamoré. Le miré y sentí que toda mi vida cobraba sentido en ese instante. Un instante que duró 9 meses… Se llamaba Uriel y su corazón dejó de latir en la semana 39 de gestación, llevándose parte del mío. Uriel, mi bebé luchado. Uriel, el sueño de mi vida. Tardó en llegar y llegó sano, guerrero como su mamá, fuerte. Un embrión que se aferró a la vida a la primera y dejó a los…