¿Cómo sobrevivir a que tu hijo muera dentro de ti?

El 23 de enero, cuando me comunicaron que el corazón de Uriel no latía, yo tampoco lo sabía. Qué ironías, la mañana de antes había estado en monitores y la matrona me dijo que su corazón galopaba como el de un caballo. Después, ella me acompañó en el parto y me confesó que cuando le contaron que había ingresado porque mi bebé había muerto no se lo podía creer… Tampoco mi ginecólogo, el doctor Duárez, de la Fundación Jiménez Díaz. Había estado en revisión con él unas horas antes, la tarde anterior. Esperábamos vernos las caras otra vez cuando Uriel decidiese salir al mundo, pero no fue así…
Vuelvo al tema para no desviarme mucho, otro día hablamos de la comunicación de la mala noticia y el caos de después….

Recuerdo que cuando el ginecólogo de guardia me dijo “no hay latido” yo exclamé dos frases: ¿es culpa mía? Y, ¿cómo voy a seguir viviendo después de esto? En ese orden. La culpa, cómo no, sacando el bastón de mando antes que nadie. No podía entender (y aun sigo sin hacerlo) que horas antes mi hijo estuviese sano y fuerte y unas horas después, sin que nada hubiese cambiado, hubiera muerto dentro de mí. Confieso que me ha costado meses poder decir la palabra muerto. La digo porque creo que hay que normalizar el dolor y la muerte, porque es parte de la vida, pero me resulta demasiado dura para aplicársela a mi bebé. Suelo decir “cuando Uriel se fue”… Pensé que había pasado por algo que yo había hecho mal, por algo en lo que me había equivocado. Aún todavía asoma la patita esta idea pero la aparto rápidamente. En cualquier caso, si hubiese pasado por un error mío, hubiera sido eso, un error, así que la culpa no cabe. 

En mi caso, las decenas de exámenes y pruebas durante meses no arrojaron ningún resultado revelador, así que en estos casos el fatal desenlace se le atribuye a la mala suerte. Este tema me parece interesante para otro post, así que lo aparcamos y sigo por donde iba… 
Cómo sobrevivir a la muerte de un hijo que aún no ha nacido… La verdad, seré honesta, yo tampoco lo sé. Os puedo contar cómo lo hice yo. Cómo puse corazón, fuerza, intención, medios, todo, para salir adelante. La verdad es que soy una persona muy práctica con la necesidad de tener mis pensamientos en orden y siempre he cuidado mi salud mental y mi inteligencia emocional, tan poco valoradas en el día a día. Así que nada más salir del hospital empecé la terapia con mi psicóloga. Esta vez, por algo que ninguna de las dos hubiésemos imaginado. Ella sabía los deseos que yo tenía desde siempre de ser madre… En fin.

Comencé la terapia para conseguir una gestión saludable del duelo y para trabajar, sobre todo, en las secuelas. Tras una muerte inesperada, entras en un estado de estrés post traumático, y yo perdí mis herramientas personales para gestionar mis miedos y mis pensamientos irracionales. En esto siempre lo he tenido claro: cuidar tu mente es tan importante como cuidar tus riñones o tu corazón.
Además, mi red de soporte es grande, y yo sabía que si caía se iban a tumbar en el suelo conmigo esperando a que fuese capaz de levantarme, y así ha sido. Tengo una familia muy unida y unos amigos excelentes que siempre han estado a mi lado. Y yo no he dudado en hablar de cualquier preocupación que me acechara, poniendo en juego mi estabilidad mental a cada paso. Por muy absurda que parezca la pregunta o la duda, mejor sacarla fuera que dejarla dentro dando vueltas en la cabeza. Seguramente siempre habrá alguien que te tranquilice. Elige a una persona o a varias de confianza con quien poder hablar de lo humano y lo divino. Sal, entra, comparte, y ríete. Uno de los consejos más sabios que me ha dado mi padre esos días de oscuridad fue: “no te sientas culpable por reírte”. Parece una obviedad, pero no lo es.

Después, hay 4 personitas que, sin saberlo ellos, me han devuelto la alegría que se me perdió al irse Uriel. Y son, por orden de llegada: Marco, Bruno, Vega y Candela, mis sobrinos. Me fastidia enormemente que Uriel no esté aquí y que se haya perdido a los primos tan geniales que tiene, eran todos de la misma edad además, pero eso no lo puedo cambiar. Ellos me han devuelto parte de la fe que se me fue. Algún día, cuando sean más mayores, tendré que contarles que ellos también me salvaron…

Es cierto que la actitud, como todo en la vida, hace mucho, y para bien y para no tan bien, yo soy una tía guerrera. Me costó llegar hasta Uriel y mucho más me ha costado perderlo, pero una vez mi hermana me dijo: “Vir, Uriel ya no está aquí, pero tú sí, y la vida sigue para ti, por duro que sea”. Creo que me lo he repetido tantas veces que lo he convertido en un mantra. Es así. El tiempo me está dando la perspectiva suficiente como para poder separar el dolor del amor y me sentiría injusta conmigo misma si solo me quedo con el dolor de la pérdida. Nunca en mi vida fui tan feliz como las 39 semanas que tuve dentro a Uriel, y por eso me siento agradecida. Ojalá hubiera durado más, ojalá me hubiera enterrado él a mí y no al revés, pero no elegimos algunas circunstancias de la vida.

Pero, antes que nada, concédete el permiso de llorar, patalear, maldecir… Yo he estado muy enfadada con la vida y aun a veces me cabrea mucho que nuestra historia durase tan poco, es muy cruel. Concederse el tiempo necesario para soltar, que es muy personal y depende de cada uno, es fundamental para volver a construirse.

Uriel va a estar conmigo siempre, aunque no le pueda ver, porque hablo de él a diario, porque siempre será mi hijo aunque no lo tenga gateando por la casa, porque me concedió el privilegio de ser madre y porque nos ha iluminado tanto con su luz a todos, que hace posible que ahora todo brille un poco más, incluso las partes más negras. Su luz, mi luz, que es la suya, es eterna.

86 Comentarios

  • María

    Hola, es la primera vez que escribo sobre este tema . He leído mucho pero jamás he contado mi historia abiertamente. Actualmente soy madre de dos chicos maravillosos de 24 y 21 años pero mi primer embarazo hace 25 años no llegó a término. Era mi primer bebé, recién casada y con 23 años , estaba fuera de los embarazos que ahora catalogan de “riesgo”. Todo iba perfecto hasta las 24 semanas que empezaron a sospechar que algo no iba del todo bien. Mi niña, que era una niña no crecía al ritmo que tocaba, así estuvimos hasta la semana 28 que ya se empezó a sospechar que había algo más. A las 32 semanas me puse de parto y mi hija nació muerta debido a las malformaciones cardiacas que tenía entre muchas otras . Tenía una malformación cromosómica concretamente un síndrome de Edwars que nadie pudo detectar antes y al no estar en la edad de riesgo pues las pruebas fueron las de los embarazos normales. Han pasado 25 años y todavía escuece en algunos momentos, he tenido más hijos totalmente sanos y guapísimos pero… hay un trocito de mí que se fue con ella. En aquella época no había internet y estos temas eran tabú. La gente te miraba con pena y se procuraba no hablar del tema . No fui al psicólogo pero si lloré mucho y me pregunté muchas veces porque yo, porque a mi… preguntas que todas las que hemos pasado por algo así nos hacemos.
    Se va aceptando y se va aprendiendo a vivir con ello pero como decía mi ginecólogo nunca se olvida y cada hijo tiene su lugar y ella lo tiene . Muchos ánimos y un gran abrazo

    • Virginia del Río

      Hola María, pienso exactamente igual que tú. Un hijo no sustituye a otro y una parte de nosotras se va con ellos para siempre. Gracias por contarme tu historia. Un abrazo muy fuerte

  • Silvia Domínguez González

    Te vi en VIVA LA VIDA y me senti tan tan identificada…
    El 1 de junio del 2018 estaba de 38 semana de una niña mi Thalia esa mañana me senti muy rara contracciones pero muy flojita …pero como el dia antes estuve en urgencias en monitores y todo iba bien…pues trankila hasta k ala las 2 de la tarde tuve una sensacion como si me habia puesto con la menstruacion y me puse la mano y era sangre y yo un poco nerviosa sali para el hospital tarde en llegar como media hora. Nada más llegar me atendieron pero ya no se pudo hacer nada llegue echando muchísima sangre mi niña ya estaba muerta x un desprendimiento de la placenta….desde k el matron me lo comunico paresia una pesadilla en la k estaba buscando despertar k dolor mas grande cuanta angustia lo k iba a ser todo una alegria se convirtio en el peor dia de mi vida. Como te cambia la vida en un momento k dolor mas grande para una madre…Muchísimas gracias x esta pagina x lo menos nos consolamos x ver pasado todas algo igual…..

    • Virginia del Río

      Te entiendo y te acompaño. Somos madres supervivientes de un naufragio de emociones muy dolorosas. Gracias por contarme tu historia, Silvia. UN abrazo para ti un un beso a tu estrella

  • GEMA

    Cuánto me alegro ver ayer y saber de tu historia, porque es también la mía…hace dos años el 14 abril de 2016 el corazoncito de Martina dejo de latir y con el parte del mío…poco a poco sigo caminando con esta mochila… También como tú mi hermana tuvo dos meses después a la primita de Martina y que también me ayuda verla crecer, a veces con tristeza, pero con ella..
    Además de Martina tengo otra niña de 12 años por la que tuve que salir y aún hoy salgo. Hace unos meses nos enteramos que venía otro bebé… Ahora es un niño, y es un embarazo muy complicado, gracias a dios todo va bien pero, los miedos a cada momento vienen a perturbarme,,, miedo a no sentirlo, a sentirlo demasiado…
    Bueno… Que me encanto escuchar la entrevista y que hicieras un poquito más visible a nuestros bebés… porque ellos si existieron y existirán siempre.

    • Virginia del Río

      Gracias, Gema. Imagino tu miedo ahora. Como dicen algunas mamás a ñas que he leído, ya no es un embarazo con la inocencia de antes. Pero, bueno, intenta disfrutar de lo que puedas. Un abrazo fuerte

  • Giovanna

    Hola Virginia, ayer cuando vi tu entrevista con Toñi me sentí completamente identificada, el día 28 de septiembre con 16 semanas perdí a mi pequeñín, se rompió la bolsa. Es la tercera vez que me ocurre y para mí sigue siendo igual de demoledor. Estoy intentando recuperarme y testimonios como el tuyo ayudan mucho. Yo tuve la suerte de que en el hospital el trato fue maravilloso el personal se portó genial conmigo pero aunque es verdad que el protocolo debe de cambiar. Muchísimas gracias virginia

  • Cristina

    Mi estrella nació hace 7 años , un 12 de abril que no olvidaré en la vida. Estaba en la semana 36 y en teoría según mi ginecólogo todo iba bién en la revisión que una
    semana antes me habían hecho. La emoción nos despertó aquella madrugada cuando rompí aguas y corrimos excitados al hospital y en décimas de segundo cuando te dicen ” no hay latido” todo se vuelve gris ,todo se derrumba a tu alrededor sin poder hacer absolutamente nada. Todavía recuerdo su carita …. Por protocolo del hospital le dijeron a mi marido que lo tenía que ver pero no lo vía con fuerzas y me lo dieron a mí, era un niño precioso y muy deseado, se llamaba Nacho.
    Y es verdad los hospitales no están preparados para afrontar estás situaciones ni especialistas que te acompañen en unos momentos tan duros. Espero que todo esto cambie.
    Gracias Virginia por encontrarnos y poder compartir nuestras experiencias porque como todas comentamos sólo las que hemos pasado por esta amarga experiencia podemos entenderla. Yo necesité ayuda estuve un año con mi sicológa que me ayudó mucho a superar el duelo y me animó a que no tenía que tirar la toalla. Todo esto pasó a mis 38 años ,teniamos una niña de 8, y a lo los 42 volví a ser mamá por tercera vez de Leo.
    Os ánimo a todas a que sigáis luchando porque la vida es así de dura te pone piedras en el camino que se convierten en montañas pero se superan y estoy convencida que hay una estrella ahí arriba que nos guía.
    Un abrazo fuerte Virginia.

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