Embarazos, nacimientos y tu propio duelo

Uriel murió en mitad de un boom demográfico familiar. Justo dos meses y medio después del nacimiento de mis sobrinos mellizos y cuando mi sobrino Marco estaba a punto de cumplir un año. No recuerdo celebración más triste para mí que aquella, tan vacía, tan brutalmente fuera de todo. Tan ausente, tan miserablemente condenada a seguir sin él. Justo cinco meses después, nació mi sobrina Candela. Y antes de acabar el año dos de mis primas anunciaban que estaban embarazadas.

En medio de ese maremágnum de hormonas de la felicidad y oxitocina, las preguntas formuladas al aire y sin respuesta: ¿y por qué mi hijo se tuvo que morir? ¿Cómo es que nacen niños sanos todos los días y el mío no está aquí? ¿Por qué a nosotros? Es algo que nadie podrá responderme jamás, vivo y viviré con la incertidumbre de no saber qué pasó, aunque sé que saberlo no consuela porque lo que echamos de menos los papás en duelo es a ellos, a nuestros hijos, tener más o menos información puede ayudar, pero no cambia el desenlace. Y es una pregunta lógica, nos ha pasado a todas y observo en muchas mamás estrella algo de culpa por sentirse mal cuando alguien cercano anuncia un embarazo o un nacimiento. Otra vez la culpa.

La culpa hay que lanzarla muy lejos porque es humano y legítimo enfadarse con la vida por arrebatarte lo que más querías. No es que no te alegres de la dicha maternal o paternal de los demás, es que lamentas tu propio infortunio, y te lo recuerdan una y otra vez todas esas barrigas y todos esos bebés, por más que les quieras a todos. Por eso yo soy muy cauta con los comentarios que hago, porque no tengo ni idea de las batallas que está librando una persona de piel para adentro.

No pasamos página, no superamos la pérdida de nuestros bebés, no volvemos a ser los que éramos. Seguimos adelante aprendiendo a caminar de nuevo, conviviendo con esa ausencia afilada y sangrante, añorando lo que fue y se terminó, abrigándonos con el amor que conservamos y que sigue creciendo aunque no les podamos ver. Porque, como siempre digo, están, estén donde estén.

Hace poco leí que el duelo es amor que se queda huérfano, es amor que debe aprender a dónde ir. Es un sentimiento que tiene que encontrar de nuevo un lugar en tu historia. El amor no se acaba con la muerte. Y el amor de una madre o un padre, menos que ninguno.

 

 

A veces le concedo demasiado tiempo a pensar sobre lo que sí debería hablar y sobre lo que no. Quizá medito en exceso lo que puede llegar a ser políticamente incorrecto, pero he llegado a la conclusión de que hablo de mí y de mis sensaciones, y no tendría que tener autorización para eso. Yo soy tremendamente respetuosa con las sensaciones de los demás, así que solo espero lo mismo de vuelta, aunque sé que a veces la empatía es un bien escaso.

Adoro con toda mi alma a mis cuatro sobrinos, amaré de igual modo a los que están por venir, pero nunca dejaré de sentir que es brutalmente injusto que Uriel no esté en medio de todos ellos. Jugando, riendo, dándome malas noches y alegrándome los días. Y esto es algo que pensaré el resto de mi vida.

20 Comentarios

  • Cristina

    Buenas noches,
    Hace 3 semanas que también tengo un bebé estrella. Estaba de 26 semanas, todo iba perfecto y de la noche a la mañana también se fue…
    Es algo tan duro, es una tristeza tan grande que no se puede explicar.
    La gente intenta animarme, pero la teoría es tan fácil…
    Me siento tan identificada con tu historia que no he podido resistirme a escribir.

    Ojalá la vida nos vuelva a sonreir, nos lo merecemos. Un abrazo

  • BETY

    Hola yo perdí a mi estrella Izel, a los 5 meses de embarazo y sufro la misma situación que tú, mi prima y yo estábamos embarazadas casi con el mismo tiempo, pero ella si tuvo la fortuna de tener a su niña, ahora para mi es muy complicado ver a mi sobrina, por que en ella siempre veré reflejadas todas las cosas que no pudo disfrutar mi hija y envidio a mi prima, por que ella tendrá la felicidad que yo nunca podre tener.

    • Virginia del Río

      Hola Bety. Todas esas sensaciones son normales, cada uno siente como siente y no hay que forzarse a nada, el tiempo colocará esas emociones en su sitio… A mí mis sobrinos me recuerdan a cada minuto que mi hijo no está pero a través de ellos vivo situaciones que habría vivido con mi niño, y que no pudo ser, ellos me han ayudado infinitamente en el duelo. Tu corazón sanará, pero eso no quiere decir que no lleves en tu alma por siempre jamás a Izel. Un abrazo enorme

  • Carmen

    Mucho animo Virginia, es horrible que en tu entorno hubiesen tantos nacimientos a la vez que tu bebe se iba … yo tuve la suerte que solo en amigas… y las buenas amigas me respetaron mi derecho de esperar a conocerlos … para mi fue lo mejor, apartarme un tiempo y concedérmelo para mí… a pesar de tener mi bebé arcoiris… pienso en Hugo a menudo sobretodo cuando encuentro niños que serian de su edad… que dolor, que injusticia… muchos besos

    • Virginia del Río

      Gracias, Carmen. Es duro, pero es que mi vida es dura desde que Uriel se fue… Lo acepto y no me resisto, no puede ser de otra manera. La vida viene como viene para todos, por difícil que sea, qué te voy a contar… Disfruta mucho de tu arcoiris. Un abrazo enorme

  • Diana Esquivel

    Hola, soy Diana Esquivel, mamá de Isabel y Paulina Becerra, Isa y Paulis son gemelas, nacieron prematuras y murieron pocos días después de nacer, esto fue hace un año y siete meses, me encanta tú blog y no sé si has escrito sobre cómo el duelo impacto tu relación de pareja y cómo hacerle entender a tú esposo que no piensas igual a él, ni puedes hacer lo mismo que él para tratar de vivir con este dolor.

    • Virginia del Río

      Hola Diana, gracias por escribir. No he escrito sobre eso porque Uriel y yo éramos familia monoparental. Pero creo que es un tema interesante, porque sí he percibido que hay personas muy cercanas que no entienden de qué va este duelo, ni lo que cambia la vida… Gracias por tu sugerencia. Un abrazo grande. Virginia

  • Paloma

    Es así.
    Así de sencillo y complicado a la vez.
    Aún con mis dos bebes gemelos arcoíris no dejo de pregúntame por qué.
    Saber por qué no ayuda el que no esté.
    Duro, durísimo.
    Ojalá encuentres algo de paz algún día como yo lo hice al tener a mis bebés.Volviendo a tener esperanza y recuperando de nuevo la fé y reconciliándome con la vida.
    Un abrazo enorme

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