La soledad del duelo

Llamo así al momento en que todos se marchan. Al instante en que el mundo vuelve a ponerse en marcha y tú te quedas sola, detenida en un segundo que cargarás a cuestas siempre. A tus espaldas. Parada en un fotograma de tu propia historia, sabiendo que no volverás a ser la de antes, aunque tampoco lo pretendas, porque la vida sólo va hacia adelante. Somos lo que vivimos, lo bueno y lo malo, así que después de perder a un hijo, lo que eras se queda sólo en un recuerdo.

 

 

Cuando se apagan las luces, tu entorno te ofrece su hombro y su mano. Y seguramente los aceptas como puedes aunque sabes que en unos días se marcharán, que no vas a estar acompañada siempre. Se irán y no será por falta de amor o de compresión, sino porque la vida sigue su rumbo. Incluso para ti.

Pero sigue peor, o eso sientes.

Es ahí donde tomas consciencia del caos y donde te empiezas a sentir a solas con el desastre. Porque interpretas que la vida solo te ha cambiado a ti. Porque constatas que el mundo no deja de girar, por duro que sea.

 

La soledad del duelo es la que se esconde tras frases como “venga, todo pasa por algo” o “la vida te compensará por esto”, mientras tú no eres capaz de imaginarte a la vida por ahí haciendo putadas y luego haciéndote regalos por lo que te castigó antes. Porque tras frases como esas, vuelves a sentirte muy sola. Porque piensas que nadie te entiende, que ya nadie quiere escuchar la misma canción y tú no puedes sonar otra. Porque cada uno tiene sus propios problemas. Porque el ser humano es incapaz a veces de gestionar sus propias emociones, como para cargar con las de los demás, y eso le lleva a apartarse inconscientemente, reforzando el pensamiento con argumentos como “ya me llamará cuando quiera hablar”, aunque intuya que esa llamada no va a llegar nunca.

 

Hace poco oí a mí madre hablar por teléfono con una amiga suya que acababa de enterarse que está enferma. Pensé en su confusión, su miedo, su dolor. Entonces mi madre le decía que la llamara cuando le apeteciese para tomar un café y charlar. Entonces le dije: “mamá, cuando se sienta sola no te va a llamar a ti, sobre todo si es como yo, que me cuesta pedir ayuda. Por miedo a molestar, porque piensas que los demás ya se han ido. No le dejes la invitación en el aire. Muéstrale tu apoyo de una manera más firme, más cercana. Hazle saber que estás ahí de manera incondicional. Que podrá hablar de lo que le duele, de lo que le preocupa, de sus miedos. Que no verá caras que no saben qué decir”.

 

Ante una situación que te desborda, lo mejor es mostrarse honesto. “No sé qué decirte porque me pongo en tu lugar y me desmorono. No sé qué decir porque no soy capaz de entender lo que estás sintiendo. Pero estoy aquí para hablar de lo que quieras hablar. Las veces que quieras hablar”. Porque cuando te ahoga la pena, puede que necesites soltar y liberarte.

 

No buscamos que nos den solución a algo que no lo tiene. Nuestras heridas solo las sana el tiempo. Pero pasar ese tiempo sintiéndote acompañada de gente que no juzga es un privilegio.

14 Comentarios

  • Encarni

    Una prima mía me recomendó este blog para ver si me puede ayudar, hace un par de semanas perdí a mi pequeña en la semana 17 de mi embarazo y hay días en los que siento que no puedo seguir adelante, no consigo dejar de pensar que pude hacer para que de un día a otro todo se acabase y si fue culpa mía, mi angelito como nos referimos a ella era muy querida y esperada por su hermanita mayor y por nosotros. Espero que el tiempo me ayude poco a poco a seguir adelante con esto

  • Martha

    Ciertamente, es de madrugada y estoy al lado de mi esposo dormido y llorando yo en silencio… viviendo mi duelo, apenas 10 semanas de embarazo y ahora es mi estrella… prefiero leer y entender mi situación… tengo amigas que me ofrecen su tiempo, pero eso no siento me ayude a procesar mi pérdida… gracias por estar aquí para mí

    • Virginia del Río

      Hola Martha, ciertamente ese es el sentido de este blog, poder acompañar en la distancia a las mamás y los papás que una vez se sintieron solos o incomprendidos como me sentí yo, cuando no entendía nada… Espero que siga siéndote útil. Un abrazo grande

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