• El camino que ya he recorrido

    El 23 de enero de 2018 la mujer que yo era murió con la noticia de la muerte de mi hijo. En ese instante, todos los sueños, los planes, los logros conseguidos, absolutamente todo, se marchó con él. Y ese día comenzó un camino de reconstrucción que me está transformando en la persona que voy siendo ahora, otra distinta a la que una vez fui. Con Uriel murió esa parte de mí inocente que me hacía tan feliz. Sin tanto miedo, sin tantas marcas en el alma. Ahora sé cuánto puede doler la vida, así que ya no conservo esa forma inocente de mirarla. La lista de herramientas que perdí…

  • Yo lloro todos los días porque echo de menos a mi hijo

    Normalmente, no hay día que no se me escape una lagrima o un ciento. En el último año y casi cinco meses de mi vida he llorando en trenes, autobuses, metros, por la calle, al cerrar la puerta de casa detrás de mí, al meterme en la cama, al despertar, al salir de un médico, al sentarme y comenzar a hablar, al ver a mis sobrinos dormir a mi lado y echar de menos esa imagen con mi hijo… Lloro por lo que no pudimos compartir, lloro por rabia que me da que nos tuviera que tocar a nosotros, lloro porque no entiendo que un ser tan perfecto y tan…

  • Embarazos, nacimientos y tu propio duelo

    Uriel murió en mitad de un boom demográfico familiar. Justo dos meses y medio después del nacimiento de mis sobrinos mellizos y cuando mi sobrino Marco estaba a punto de cumplir un año. No recuerdo celebración más triste para mí que aquella, tan vacía, tan brutalmente fuera de todo. Tan ausente, tan miserablemente condenada a seguir sin él. Justo cinco meses después, nació mi sobrina Candela. Y antes de acabar el año dos de mis primas anunciaban que estaban embarazadas. En medio de ese maremágnum de hormonas de la felicidad y oxitocina, las preguntas formuladas al aire y sin respuesta: ¿y por qué mi hijo se tuvo que morir? ¿Cómo…

  • La soledad del duelo

    Llamo así al momento en que todos se marchan. Al instante en que el mundo vuelve a ponerse en marcha y tú te quedas sola, detenida en un segundo que cargarás a cuestas siempre. A tus espaldas. Parada en un fotograma de tu propia historia, sabiendo que no volverás a ser la de antes, aunque tampoco lo pretendas, porque la vida sólo va hacia adelante. Somos lo que vivimos, lo bueno y lo malo, así que después de perder a un hijo, lo que eras se queda sólo en un recuerdo.     Cuando se apagan las luces, tu entorno te ofrece su hombro y su mano. Y seguramente los…

  • Granada y cómo un montón de médicos escucharon mi historia

    He necesitado unos días para digerir todo lo que viví en Granada, un tiempo para asimilar y poner palabras a tanta emoción.     Me desplacé hasta allí para participar como ponente en el “Curso de cribado, prevención y atención a la muerte perinatal”. Paqui Molina es ginecóloga en el hospital de Granada y se puso en contacto conmigo en noviembre del año pasado para contarme que estaba organizando un curso y que por primera vez en España se iba a enfocar este tema desde un punto de vista multidisciplinar. Me había visto en Viva la vida y quería contar con mi testimonio. Y hasta allí nos fuimos mi historia…

  • Sin salud mental no hay felicidad

    A menudo confirmo con desaliento lo poco aceptadas que están las enfermedades mentales. A nadie le cuesta entender que vas al traumatólogo porque te duele la rodilla. En cambio, cuando lo que da la lata es la mente, entramos en un terreno pantanoso que cuenta con la desaprobación de la mayoría. Para empezar, porque vivimos en un mundo con poca empatía. La salud mental es tan importante como la física. Hace poco una amiga nos contaba que sufre hipocondría, y otra le decía que lo mejor era que no pensara que se iba a morir cuando le asaltaban esos pensamientos. Si fuese tan fácil estarían vacías las consultas de los…

  • ¿Será que no debía ser madre?

    Todos mis recuerdos están ligados a la maternidad. Catalogados por fecha en la hemeroteca de mi memoria en la sección  “lo único que le pido al universo es ser madre”. Hay personas que cuentan sus vivencias teniendo como referencia las ciudades donde han vivido, los trabajos que han aceptado, o las parejas que han tenido. Las mías, se cuentan por episodios relacionados con mi instinto maternal.   Recuerdo la primera cita con un chico con el que estuve dos años. Creo que antes de saber si le gustaba el cine o viajar, le dejé claro que yo quería ser madre. Así, sin disimulo, sin estrategias. Él todavía lo recuerda con…

  • Ya ha pasado un año

    Y me cuesta creer que sea tanto tiempo, cuando para mí está todo tan reciente. Y a la vez me parece mentira que sólo haya sido un año, si me siento como si hubiera vivido mil vidas concentradas en doce meses.   Ha pasado un año y pienso que le llevé dentro de mí, que pude sentirle, porque a veces todavía me enfado por lo que tendría que ser y no es. Veo fotos y creo que no era tan consciente como lo soy ahora. Quizá ni siquiera sabía que le quería tanto.     Ayer se cumplió un año de muchas cosas. De la muerte de mi hijo. De…

  • Hasta siempre, 2018

    El reloj se paró para mí a las 4 de la tarde del 23 de enero. En ese instante, perdí la inocencia, la ilusión, la fe. Ahí sólo quería que acabase el año, que el tiempo volase, confiando en que el calendario me diese las razones para seguir creyendo. Tenía que haber sido el mejor año de mi vida y comenzaba feroz, arrasando todo…   Los brazos vacíos, la cuna vacía, el corazón vacío. Todo vacío. Volver a la casilla de salida y empezar a recorrer de nuevo el camino.   Y ahora que ha pasado el tiempo que deseaba que pasara, se me antojan increíbles las batallas libradas, las…

  • Aprender a caminar de nuevo

    Posiblemente, es la metáfora más acertada, la que mejor describe esta época, con la que me siento más identificada. Aprender a ponerte de pie y, después, conseguir mantener el equilibrio. Tambaleándote, sintiéndote en la cuerda floja. Conseguirlo y, entonces, dar el paso. Y que ese paso sea más difícil que el primero que diste en tu vida, cuando lo fácil era gatear. También ahora quieres gatear. Agacharte, no tener que levantarte, pero lo piensas sabiendo que lo tienes que hacer. Yo era una mujer con herramientas personales suficientes, conseguidas en su mayoría en mi etapa de adulta, a golpe de terapia, y lo había perdido todo. Me había preparado a…